
La adaptación del ser humano al medio es una constante a lo largo de la Historia. En la forma y modo que ésta se produce podremos hablar de desarrollo sostenible o de desequilibrios, ya sean medioambientales, socioeconómicos o culturales. Actualmente quizás no existe nada que ejemplifique mejor el sincretismo entre Hombre y Naturaleza como las viviendas subterráneas o troglodíticas. Este tipo de arquitectura es reflejo de equilibrio y armonía con el medio ambiente. De una tradicional consideración como rasgo de subdesarrollo se ha pasado a la revaloración social de la misma, viéndose como ejemplo ideal de vivienda bioclimática, algo que ha frenado considerablemente el proceso de desaparición de las cuevas. Proteger, difundir y revalorizar este modo de vida tan variado en forma, tipo y función, es lo que lleva a una serie de Grupos de Acción Local a cooperar en este proyecto transnacional. Ahora más que nunca es necesario diseñar una estrategia conjunta de intervención válida y extrapolable a cada uno de los territorios, que permita corregir los problemas de desigualdad social, depresión económica o caos urbanístico imperantes en los entornos de los barrios trogloditas. Todo ello fundamentado en las experiencias individuales que cada uno de los territorios aporta al proyecto.
Cueva 100 Pilares